Recordemos a Haití
Publicado por Edwin | Categoría: Uncategorized
“La discriminación de los negros está presente en cada momento de sus vidas para recordarles que la inferioridad es una mentira que sólo acepta como verdadera la sociedad que los domina.”
– Martin Luther King Jr.
Hoy no recordemos Haití con lástima, con el nudo en la garganta que provoca pensar en sus años de abandono, pobreza y miseria. Quiero recordar el día que el mundo ha olvidado, el día que las naciones borraron del calendario y tardaron décadas en concebir y aceptar. Ese día que llenan de esperanza el corazón al ver que los desvalidos y desventajados pueden ser los instrumentos de su auto desarrollo y liberación.
Haití nos recuerda el día que el mundo no estaba listo para vivir, el día que los negros le perdieran miedo al látigo y se convirtieron en estrategas militares, políticos de una de las colonias más productivas de su momento. Ni siquiera los abolicionistas blancos, dentro de sus prejuicios contextuales, podían concebir la idea de que un grupo de esclavos pudiera conseguir, no solo la abolición, si no la independencia total y definitiva de un golpe y sin ayuda. No cabe duda que el azote brutal de la esclavitud y el coloniaje latigó tan fuerte a los esclavos haitianos que los adelantó en la historia con un ideal revolucionario que no se limitaba a las costas de la isla.
Lamentablemente el resto del mundo continuaba sumergido en el vicio del poder acaramelado entre azúcar y sangre, y ni aún Bartolomé de las Casas pudo entender con claridad la humanidad que habitaba debajo de la obscura piel del africano. Como si para el obispo la menos obscura piel del indio fuera indicativa de mayor humanidad. ¡Santo de su tiempo! Hijo de la historia.
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Educación Cristiana Misionera
Publicado por Edwin | Categoría: Uncategorized
“… una innumerable hueste de cristianos, llevados por motivos muy sinceros y por un innegable amor al resto de la humanidad, se lanzó a la tarea de evangelizar al mundo, precisamente en la época en que otros se dedicaban a explotarlo…” — Dr. Justo González
El pensamiento postmodernista que inevitablemente dirige, en grande o pequeña medida, nuestra manera de pensar nos hace cuestionarnos con sospecha cada acción pasada de la iglesia, usualmente juzgándola como culpable y cómplice de los terroríficos actos de la humanidad en la historia. Al acercarnos a los libros de historia de la iglesia con un lente menos “enjuiciador” y más amplio, nos damos cuenta que la cruel historia de la humanidad ha sido iluminada por algunos actos de la iglesia. Sazonada con compasión e iluminada con disposición, la historia de la humanidad ha sido cómplice del plan del Señor para con la humanidad, aunque esta no siempre sea voluntad de Dios.
Cuando reflexionamos en la historia en estos misioneros y misioneras que en plena expansión de la industrialización y el modernismo pudieron dedicar sus talentos, recursos e intereses en su propio beneficio y enriquecimiento debemos reconocerles como sal de la tierra y luz en medio de las tinieblas. Fueron estos los que expandieron el mensaje del Evangelio a todo pueblo y nación, quienes aún hoy son admirados e imitados, aunque hoy día la historia mundial haya cambiado.
